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Qué es el suelo pélvico

El suelo pélvico es el conjunto de tejidos que cierra la base de la pelvis. Está compuesto de músculos, ligamentos y fascias, lo que le convierte en una estructura compleja que participa en funciones fundamentales para tu salud pélvica.

En qué funciones participa el suelo pélvico

El suelo pélvico es un grupo miofascial multitask, es decir, que participa en la regulación de varias funciones al mismo tiempo. Esto hace que cuando el suelo pélvico empieza a fallar, se debilita o se lesiona, los factores que dependen de él también se van a ver afectados. Muchas veces, una sola lesión en el suelo pélvico puede ser la causa de múltiples síntomas que se traducen como fallos en las siguientes funciones:

  • Su papel es esencial en la continencia urinaria y anal. El suelo pélvico forma parte del sistema esfinteriano de uretra y recto. Gracias al suelo pélvico puedes controlar voluntariamente la continencia de la orina y de las heces.
  • El suelo pélvico proporciona soporte visceral a los órganos pélvicos, tanto en la mujer como en el hombre. Permite que la vejiga, los órganos reproductivos y el recto se sitúen en una posición determinada dentro de la pelvis, y así funcionan adecuadamente. 
  • En la función reproductora el suelo pélvico es el camino de paso en el momento del nacimiento. Por eso, en la mujer embarazada, es importante cuidar el suelo pélvico para que este llegue en las mejores condiciones de fuerza y tono al momento del parto. 
  • Tiene una función erótica ya que participa en la respuesta sexual, la lubricación vaginal, la erección, la eyaculación y el orgasmo. Un suelo pélvico en buen estado aumenta la calidad de la experiencia sexual.
  • El suelo pélvico participa en la función respiratoria. Se coordina con el diafragma torácico, el principal músculo de la respiración humana. La sinergia entre estos dos grupos musculares es indispensable para la gestión de la presión intraabdominal.
  • El tipo de tejido que caracteriza al 80% del suelo pélvico, junto con su estratégica situación en la pelvis humana, hace que sea una pieza clave para la estabilidad espinal y la gestión de presiones abdominopélvicas.

Dónde se sitúa el suelo pélvico y de qué está hecho

Todo este conjunto de músculos y fascias está anclado entre los huesos de la pelvis (ilion, isquion y pubis), que se articulan con el sacro posteriormente y entre sí anteriormente. Desde el sacro se extiende el cóccix, que actúa como un importante pilar de anclaje ligamentoso y tendinoso del suelo pélvico.

El suelo pélvico no es solamente fibra muscular, sino que en su mayoría (un 80%) está formado por tejido conectivo. Solamente un 20% es propiamente fibra muscular. 

De esta porción muscular, aproximadamente un 80% son fibras de tipo 1 y un 20% de tipo 2. La relevancia de este dato se debe tener en cuenta a la hora de programar una rehabilitación funcional y de ahí la importancia que tiene el asesoramiento por un profesional especialista.

Anatómicamente hablando, el suelo pélvico se divide en un plano superficial, cuya función básicamente es sexual y erógena, y un plano más profundo cuya función es la de sujetar las vísceras pélvicas y gestionar los aumentos de presión que constantemente tienen lugar en el interior de tu abdomen.

¿Cómo se lesiona tu suelo pélvico?

Los factores que pueden alterar al suelo pélvico son sobre todo el embarazo y el parto, los deportes de impacto (actividades que implican saltos) sin una buena técnica deportiva, el sobrepeso, determinadas cirugías uroginecológicas y el descenso de estrógenos en el climaterio y la posmenopausia.

La debilidad del suelo pélvico se asocia en general a actividades que producen un aumento intenso y mantenido en el tiempo de la presión intrabdominal. Esto es relativamente sencillo de que suceda, ya que por nuestra postura todos los vectores de fuerza aterrizan sobre el suelo pélvico. Estornudar, toser, sonarte la nariz, tocar instrumentos de viento, realizar ejercicios abdominales tipo crunch… son gestos habituales que pueden llevar a una sobrecarga del suelo pélvico.

Los síntomas más habituales que te alertan de debilidad en suelo pélvico son las pérdidas de orina ante situaciones de esfuerzo (que se escape el pis al estornudar, toser o saltar, por ejemplo), el prolapso de vísceras pélvicas o dificultades en la esfera sexual como incapacidad para alcanzar el orgasmo o la erección.

Al otro lado de la balanza, tienes la hiperactividad o hipertonía del suelo pélvico. Igual que cualquier otra estructura blanda, el suelo pélvico es susceptible de generar puntos gatillo, bandas tensas, “contracturas” e incremento del tono basal. Esto puede traducirse en dolor en las relaciones sexuales (dispareunia), dificultad y/o dolor en la micción, dolor pélvico crónico o estreñimiento distal. De nuevo, la ayuda de una fisioterapeuta especialista en la materia puede ser de gran interés si sufres alguno de estos síntomas.

La buena noticia es que tu suelo pélvico puede recuperar su salud gracias a la fisioterapia uroginecológica

El suelo pélvico es una estructura tremendamente agradecida que reacciona favorablemente desde la primera sesión de tratamiento. Si tienes alguna señal que te hace sospechar que tu suelo pélvico puede estar sufriendo algún problema, no esperes más y realízate una valoración funcional con una fisioterapeuta especialista en reeducación uroginecológica y de suelo pélvico.

En Evexia Salut somos expertas en reeducación uroginecológica y salud perineal.

 

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Fisioterapia avanzada especializada en salud pélvica.
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